Los embutidos forman parte de nuestra dieta y los consumimos casi a diario en diferentes comidas, desde el desayuno a la cena. Pero es importante saber que tanto los ibéricos, como los cocidos y curados necesitan ser conservados de una forma optima para conserven mejor sus propiedades y duren más.

A la hora de conservar de manera optima tus embutidos existen diferentes recomendaciones:

Los cocidos como el jamón cocido, la pechuga de pavo, la mortadela o el choped Tello entre otros, se estropean fácilmente ya que su cantidad de agua es mayor. Por eso deben guardarse entre los 0 y 5 grados, de esta forma el embutido se mantendrá seco y no generará malos olores. La recomendación es mantenerlos entre 3 y 4 días en la nevera.

Los de tipo “al corte” se deben conservar a la misma temperatura que los anteriores. Aunque en la charcutería los envuelven en papel, a la hora de almacenarlos es conveniente hacerlo en un recipiente hermético para aislarlos y protegerlos de la humedad y la acción que otros alimentos puedan ejercer sobre ellos.

En general este tipo de productos siempre han de guardarse en refrigeración ya que esta retrasará la aparición de microorganismos, los cuales podrían llegar a causar enfermedades.

Los curados como el jamón serrano, el chorizo o el fuet Tello es recomendable tenerlo en un lugar fresco y oscuro, evitando que la luz incida directamente sobre ellos. Por eso es habitual encontrarlos colgados, sin que las piezas se toquen entre ellas.

Una vez abierto este tipo de embutidos cuélgalos boca abajo y tapa el extremo cortado para que no entre en contacto con el aire. Un consejo: unta la zona del corte con un poco de aceite de oliva para que el embutido no se reseque.

En los meses de verano, si no dispones de un lugar seco, fresco y oscuro lo mejor es conservarlos en la nevera sobre un trapo de algodón mojado en agua y bien escurrido.

Por otro lado, aquellos que viene envasados al vacío tendrán una durabilidad mayor hasta que el envase se abra, pero siempre deben guardarse en el refrigerados.

Y como cada cosa tiene su espacio los embutidos no iban a ser menos. En general se puede decir que los embutidos han de colocarse en la parte superior de la nevera, lugar destinado a los productos que están listos para consumir.

Y por último no olvides que a la hora de consumir estos deliciosos productos y disfrutar de todo su sabor y aroma lo mejor es sacarlos unos minutos antes de la nevera para que se atemperen y oxigenen.

¿Qué te ha parecido este post? Como ves conservar tus embutidos para mantenerlos frescos y sabrosos es muy sencillo. No dudes en compartir con nosotros tus consejos y curiosidades a través de nuestras redes sociales.

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