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Nutrición

Comienza el día con un aporte de nutrientes y energía

Se trata de la comida más importante del día, la que te prepara para afrontar la jornada con energía y vitalidad. Un desayuno energético y saludable debe contener proteínas, hidratos de carbono de digestión lenta y frutas o verduras. Por eso aquí te dejamos 5 ideas que te van a encantar:


1.  PAN CON TOMATE Y JAMÓN

El jamón es una de las mejores opciones para disfrutar de un buen desayuno y, de hecho, la más exquisita para comenzar el día con fuerza. Es un alimento rico en proteínas, minerales, hierro, vitamina B1 y vitamina B12 y, además, es uno de los alimentos con mayor aporte de sodio.

Ingredientes: 

 


2. TOSTA DE AGUACATE

El aguacate es una fuente excelente de ácidos grasos omega 3, que ayudan a frenar el envejecimiento celular y algunos trastornos relacionados con el deterioro cognitivo. Esta fruta nos ayuda a mejorar la comunicación entre las neuronas y las funciones cerebrales. Hay mil combinaciones posibles: con huevo (cocido o revuelto), salmón, atún, anchoas, o nuestra favorita, con jamón.

Ingredientes: 

  • Pan integral o el que sea de tu gusto
  • Tomate
  • Aguacate
  • Sal
  • Orégano
  • Jamón Serrano

 


3. HUEVOS REVUELTOS CON JAMÓN COCIDO

El huevo es un alimento altamente nutritivo debido a su elevado aporte nutricional. La proteína del huevo es considerada la proteína de mayor valor biológico, ya que contiene los aminoácidos esenciales para el organismo. 

Ingredientes: 

 


4. MELÓN CON JAMÓN

El melón contiene gran cantidad de vitaminas y antioxidantes naturales que te ayudarán a comenzar mejor el día. Al estar compuesto por un 90% de agua, evita la retención de líquidos y por lo tanto, ayuda a desintoxicar el organismo.

Ingredientes: 

 


5. TOSTADA CON ACEITE Y PAVO

El pavo, además de ser una proteína de alta calidad, ayuda a mantener los niveles de saciedad y en el caso de la pechuga aporta minerales, y vitaminas del grupo B.

Ingredientes:

 


En definitiva, un desayuno sano y equilibrado, que nos ayude a empezar el día con las pilas bien cargadas, deberá ser energético, rico en vitaminas, minerales, proteínas y líquido.

El trabajo, la familia, los recados, los quehaceres de la casa… nuestro día a día puede estar repleto de tareas que hacen que nos sentemos a la mesa sin haber planificado nuestro menú. Por eso te lo queremos poner muy fácil y proporcionarte un menú semanal saludable y para toda la familia. 

Entre las propuestas incluimos pescados, carnes, verduras, arroces, pasta, legumbres, ideas para el aperitivo y también caprichos dulces. Esta es una guía preparada para que puedas adaptarla a tu gusto y necesidades del momento, cambiando el orden de las comidas, comidas por cenas, variando las recetas, etc.

 

¿Cómo debe ser un
menú semanal saludable?


Sabemos que hay que seguir una dieta saludable y equilibrada. Pero…, ¿qué tiene que llevar exactamente esa dieta y cómo se traduce en un menú semanal saludable?

 

La mitad del plato: vegetales 

Llena la mitad del plato de verduras y hortalizas y, al menos, en una de las comidas del día que estas sean crudas, aunque puedes combinar también la verdura cruda y la cocida en una misma comida. Esto equivale también a un tazón de crema o sopa de verduras. Escoge los vegetales de todos los colores y limita el aceite que añades (máximo 3 cucharadas al día).

 

Un cuarto del plato: proteínas ligeras

Pollo, pavo, pescado, huevos, legumbres, tofu… La ración es lo que equivaldría a la palma de la mano, o al puño cerrado.

 

Otro cuarto del plato: cereales, mejor integrales

Trigo, quinoa, avena, arroz… Esto equivaldría a un par de rebanadas de pan integral, una patata del tamaño de un huevo, y a media taza de arroz, pasta o cereal.

 

Postre y bebida

De postre, una pieza de fruta o un yogur. Y para beber, agua, té, café o infusiones. Y si tomas leche, un vaso al día.

 

Para desayunar

Combina un lácteo por el aporte de calcio; hidratos de carbono, como pan y cereales sin azucarar (avena, por ejemplo); proteínas (huevo, queso, pavo, yogur, atún…) y fruta.

 

Media mañana y merienda

Son buenos momentos para incluir un aporte de grasas saludables en forma de frutos secos. También puedes optar por un yogur con fruta o por fruta con una onza de chocolate negro.

 

Ejemplo de un menú
semanal saludable y fácil de seguir


LUNES

  • Desayuno: tostada de pan integral con tomate y aguacate y yogur con pera.
  • Comida: Pechuga Entera de Pavo Asada con verduras (calabacín, pimiento verde, cebolla, tomate y setas) y especias.
  • Merienda: bol de yogur natural con nueces, fresas y coco rallado.
  • Cena: crema de calabaza y cebolla con garbanzos tostados y huevo duro.

MARTES

  • Desayuno: bol de yogur con manzana. 
  • Comida: crema de puerros y manzana + solomillo de cerdo con arroz integral.
  • Merienda: yogur natural con fresas.
  • Cena: ensalada de canónigos, cuscús y remolacha con halibut. 

MIÉRCOLES

  • Desayuno: tostada con tomate y tortilla de calabacín con Pechuga de Pavo Reducida en Sal y Baja en Grasa.
  • Comida: ensalada de quinoa, brócoli, atún y pimiento del piquillo.
  • Merienda: Tortitas con crema de cacahuete y frambuesas.
  • Cena: gazpacho de fresas y tostadas con revuelto de tofu con champiñones y espárragos trigueros. 

JUEVES

  • Desayuno: tostada de queso y tomate y fruta.
  • Comida: berenjenas rellenas con verdura (calabacín, cebolla, pimiento rojo y verde, champiñones), pollo asado relleno,  huevo duro y queso rallado.
  • Merienda: yogur con arándanos y pistachos.
  • Cena: lubina al horno con verduritas (calabacín, pimiento rojo, pimiento amarillo y champiñones) y cuscús al estilo marroquí.

VIERNES

  • Desayuno: porridge de avena con yogur vegetal (soja, avena…), semillas de chía y frutos rojos (fresas, frambuesas, arándanos…).
  • Comida: espaguetis de calabacín salteados con quinoa, gambitas, calamares y ajo.
  • Merienda: pudin de chía con fruta (plátano, fresa) y canela.
  • Cena: ensalada de rúcula, (con tomate, queso y Jamón cocido entero y tostada con crema de guisantes y huevo

SÁBADO

  • Desayuno: tostadas con plátano y crema de cacahuete.
  • Comida: boquerones al horno y espaguetis salteados con cherrys.
  • Merienda: galletas de avena, plátano y chispas de chocolate.
  • Cena: alcachofas con contramuslo de pollo, champiñones salteados y tostada integral.

DOMINGO

  • Desayuno: creps rellenos de frutas y canela.
  • Comida: langostinos salteados con verduras y fideos de arroz.
  • Merienda: macedonia de frutas (kiwi, plátano, manzana, fresas, naranja, uvas negras).
  • Cena: ensalada de lentejas (con pimiento rojo, cebolla, aguacate, tomate, pepinillos, aceitunas y mejillones).

 

Los expertos aseguran que los excesos durante las fiestas de Navidad provocan un aumento de peso en la mayor parte de las personas, algo que también puede ocasionar otras consecuencias como por ejemplo, indigestiones o distensión abdominal, entre otras. Así que no es raro que uno de nuestros propósitos de año nuevo más comunes sea empezar a cuidarnos. Pero también advierten del peligro de sucumbir ante las dietas express.

¿Quieres recuperarte de los excesos navideños? Aprende a comer y déjate de los milagros. En este post te damos algunos consejos para conseguir un peso óptimo de forma saludable tras los excesos navideños:

  1. Verduras y hortalizas deben estar presentes en tus comidas: deben ser la base de nuestra alimentación, ahora y siempre. Nos aportan agua, fibra, hidratos de carbono, vitaminas, minerales y antioxidantes. Además, ahora con este frío, puedes optar por cremas, ensaladas templadas o parrilladas de verdura asada. 
  2. No dejes de lado la proteína: es esencial para nuestro organismo por lo que es importante no descuidar su consumo. Además, son muy saciantes. Eso sí, no todo vale y es importante elegir fuentes de proteína de calidad. Como puede ser nuestra Pechuga Entera de Pavo Asada
  3. Aumenta el consumo de fibra: es fundamental para nuestra salud digestiva, ya que mejora el tránsito intestinal. Además, contribuye a reducir los niveles de colesterol y a controlar los niveles de azúcar en sangre.
  4. Mantén tu cuerpo hidratado: un 60-70% de nuestro cuerpo es agua, por lo que mantener un correcto estado de hidratación es esencial. No esperes a tener sed para beber, y trata de tomar de manera regular a lo largo del día entre 1,5 y 2 litros de agua.

Se trata de realizar pequeños cambios a nivel nutricional que te ayudarán a sentirte mejor y mejorar tu salud. Educar nuestra conducta alimentaria y modificar hábitos de forma efectiva para obtener beneficios desde un principio y para siempre. Recuerda que no se trata de castigarte ni culparte, sino de empezar a cuidarte.

Cuando a mediados del mes de marzo estalló la pandemia de covid-19, millones de trabajadores nos vimos obligados a trasladar la oficina a nuestras casas.  Fue uno de los cambios que trajo la pandemia de covid-19 y que aún permanecen para muchas empresas y trabajadores. 

Trabajar desde casa tiene efectos colaterales positivos, ya que minimiza el riesgo de contagio, permite ahorrar en desplazamientos o establecer un horario más flexible, posibilitando una mayor conciliación vida laboral y familiar. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce, y pronto pudimos comprobar que todas estas ventajas van acompañadas de una larga lista de inconvenientes, entre los que destaca un mayor descuido en nuestra alimentación.

Del escritorio a la nevera y de la nevera al escritorio. No nos engañemos, cuando teletrabajamos, no siempre nos alimentamos bien. Es un hecho que trabajar cerca de la nevera nos predispone a picotear más. Del mismo modo, no estar en la oficina presencialmente implica una presión añadida: la de demostrar que rendimos, por lo que dejar la comida para más tarde es de las tentaciones habituales. En otras palabras, deterioramos nuestros hábitos alimenticios.

Si a ambos le sumamos la falta de actividad física asociada al teletrabajo, el problema está servido: aumenta el riesgo de desarrollar obesidad y sus consecuencias (hipertensión arterial, diabetes mellitus, aumento de colesterol y/o de triglicéridos en la sangre, subida del ácido úrico, artrosis y apnea obstructiva del sueño, entre otros).

7 tips para que el teletrabajo no dificulte una buena alimentación:

  • Un buen desayuno es el primer paso. 
  • Controla el consumo de snacks
  • Prepara tu menú semanal
  • Platos caseros
  • Desconecta. No comas frente al ordenador.
  • Planifica los horarios de tus comidas 
  • Mantén una hidratación adecuada

Come bien, vive mejor

Como seguro que ya sabes, en Tello nos importa muchísimo el cuidado del medioambiente. Por eso hace unas semanas te contamos que estamos mejorando nuestros envases para que cada vez contengan menos plástico y por eso, cada tres meses te contamos cuáles son los alimentos de temporada que deberíamos tener en nuestra despensa si queremos consumir productos de proximidad y evitar largos desplazamientos en el transporte de mercancías (y sus correspondientes emisiones de CO2).

Y si hace algún tiempo te dimos ideas para consumir los alimentos de la temporada veraniega, hoy queremos compartir contigo algunas otras que te ayudarán con los productos que nos da el otoño: desde las granadas hasta las castañas pasando por las setas o los cítricos. ¿Quieres que le echemos un vistazo? 

FRUTAS

Si hay una fruta esperada en otoño es la granada. No sólo comparte nombre con una ciudad preciosa, sino que además puede darte un montón de posibilidades culinarias ya que combina genial tanto en platos dulces (utilizando su zumo para cocer membrillos) como en platos salados (acompañando a pescados crudos como la trucha o el salmón).

Los cítricos también son frutas maravillosas por su polivalencia. Y aunque las vemos todo el año en el mercado, no es lo mismo comerlas en mayo traídas desde el otro lado del mundo que consumirlas en temporada. Para tomarlas tanto puedes pelarlas tal cual como introducirlas sutilmente en tus platos: en un pastel de almendra y chocolate, en una crema de verduras o hasta en una sopa de queso. ¡Hay millones de posibilidades!

Las manzanas también están de temporada en esta época del año. Puede que no haya muchos que la tengan entre sus frutas preferidas, pero pueden protagonizar grandes recetas. Como la mítica american pie o acompañando a un poco de carne de cerdo en una quiche, por ejemplo. Mmmm… ¿No se te hace la boca agua?

¿Y qué nos dices de los caquis? En los últimos años han aparecido un montón de variedades de esta fruta que está riquísima si la utilizas en vasitos con yogur griego y canela o hasta en un daikiri. ¡La imaginación al poder!

FRUTOS Y SETAS

El olor a castañas también es muy del otoño, sobre todo cuando llega la festividad de Todos los Santos. Además de asadas puedes tomarlas en panna cotta, en una tarta de pera y vainilla o hasta en una sopa dulce. Todo lo que se te ocurra es poco para lo que puedes hacer con ellas 🙂

Los boniatos están buenísimos en cualquier crema de verduras (las espesan y les dan sabor), también puedes hacer unos chips riquísimos y hasta usarlos en tortillas. Todo un descubrimiento si no los has probado mucho.

Las setas silvestres (o buena parte de ellas) crecen en esta época. Como seguro que ya imaginas, estos hongos tienen cientos de posibilidades. Pero si quieres que te digamos la verdad, cuando empieza a refrescar, a nosotros nos encanta con pasta y nueces o con castañas en una crema.

¡Y TODAVÍA HAY MÁS!

El queso azul no es que tenga temporada pero combina estupendamente con un montón de los alimentos que te hemos propuesto aquí arriba. Así que si vas a ponerte manos a los fogones, seguro que te encanta tenerlo en cuenta.

¡Buen provecho!

Como seguro que ya sabes, en Tello estamos muy comprometidos con el cuidado de la naturaleza y del medio ambiente. La protección de nuestro entorno es uno de nuestros principales valores como compañía. Sabemos que no hay un planeta B y nuestros hijos necesitan que nos pongamos en marcha hoy mismo para dejarles un lugar en el que poder seguir viviendo.

Por eso, aprovechando que es verano y que el buen tiempo nos invita a hacer más escapadas y más actividades al aire libre, queremos proponerte algunas ideas para vivir la naturaleza con menos residuos y con una conciencia mucho más ECO. ¿Empezamos?

Evita los envases de un solo uso

Utiliza platos, vasos, cubiertos y pajitas reutilizables para comer y beber. Los envases de un solo uso tienen un papel importantísimo en el exceso de plástico abandonado en el planeta. Todos hemos visto imágenes de océanos que no queremos que se repitan. Y el secreto, como casi siempre, está en pequeñas acciones del día a día como esta.

Usa tuppers, termos y cantimploras

En nuestro afán de no generar más residuos de los estrictamente necesarios, también podemos utilizar tuppers, termos y cantimploras para transportar nuestros alimentos. De este modo seremos capaces de mantener la comida en su punto, el agua fría o el café caliente desde casa y listos para consumir. Más fácil, imposible.

Consume alimentos que cuiden su envasado

Estar atentos en el súper y elegir aquellos alimentos que contienen un envasado más responsable es otra manera de cuidar del planeta. En Grupo Tello, por ejemplo, acabamos de lanzar nuestros nuevos envases con un 25% menos de plástico, reforzando así nuestro compromiso con el cuidado del medioambiente.

Separa tu basura también fuera de casa

En los tiempos que corren, la mayoría de lugares de recreo cuentan con contenedores de reciclaje. La playa, los merenderos, las zonas de montaña acotadas para visitantes… casi siempre tienen rincones para dejar el vidrio, los envases de plástico, el papel y los restos. Y si no, siempre puedes llevar tus propias bolsas para separar la basura y depositarla en los contenedores que tienes cerca de casa. El objetivo: que nadie note que hemos pasado por allí.

Las colillas, siempre en un cenicero

Y por último, recuerda que si eres fumador, nunca debes dejar las colillas en mitad de la naturaleza. Llevar un cenicero contigo es una forma genial de cuidar de tu entorno sin prescindir de tus gustos 🙂

Esperamos haberte dado algunas ideas sobre cómo disfrutar del medioambiente sin dejar residuos en él. Seguro que así tendremos un planeta limpio y verde durante mucho más tiempo.

 

Si no eres muy fan de la cocina o si cada vez tienes menos tiempo para dedicárselo a las labores culinarias, el batch cooking o el ‘cocinado por bloques’ va a ayudarte mucho, como a los miles de personas que se han unido a esta tendencia en los últimos meses. 

El batch cooking es un método organizativo que consiste en planificar tu tiempo entre fogones de manera que solo tengas que cocinar unas horas para obtener la comida de toda una semana. El secreto está en optimizar al máximo los recursos, los tiempos, los modos de cocción de los alimentos y, por supuesto, la conservación de los mismos.

Y si se trata de optimizar, cualquier técnica es buena. Desde utilizar solo unos cuantos ingredientes diferentes para preparar la comida de varios días hasta cocinar un poco más y guardar el sobrante para otro día o aprovechar el horneado de un plato para mantener calentar otro a la misma vez. 

Además, planificar tus comidas tiene importantes beneficios nutricionales. Cuando no improvisas, tienes la capacidad de elegir qué alimentos vas a tomar, cuáles vas a evitar y cuáles son los más interesantes dependiendo de si tienes previsto salir a hacer deporte o de si vas a tener una larga jornada de trabajo y te merecerás un pequeño capricho culinario.

Por último, también evitaremos que se desperdicie la comida que tenemos en el frigorífico.  Si hacemos la lista de la compra según el menú semanal que hemos pensado, será más fácil que lo gastemos todos antes de que se ponga malo.

Si te está convenciendo esto del batch cooking, aquí van algunos consejos que no deberíamos olvidar antes de ponernos manos a la obra:

  • Lo primero es elegir bien el día en el que vas a ponerte a cocinar. Lo mejor es que se adapte a tus horarios, a tu carga de trabajo y a tu estado de ánimo. Se trata de hacerte la vida más fácil así que si los lunes sueles acabar muy cansad@, lo mejor es que programes tu sesión de batchcooking para otro día. 
  • Para optimizar esfuerzos, elige alimentos base que puedan servir para varios platos. Las legumbres o los cereales pueden ser buenas opciones. Además, tienes que decidir cuál va a ser tu fuente principal de proteínas. Como sabes, en Tello tenemos un algunas opciones que pueden ayudarte mucho.
  • El día que te centres en cocinar, prepara varias raciones de los alimentos base que hayas elegido (legumbres, arroces, etc.) así podrán servirte para varias elaboraciones y ganarás en flexibilidad para hacer tus combinaciones. Además, piensa que una vez que tengas tus platos listos para comer aguantarán varios días en la nevera e incluso, algunas, se podrán congelar.
  • Por último, debemos pensar en cómo vamos a conservar los alimentos. Una buena opción es utilizar botes herméticos de cristal para refrigerarlos, sobre todo si son platos cocinados o salsas. Además, también puedes añadirles un chorrito de limón para que actúe como conservante natural y ayude a mantener los alimentos frescos durante toda la semana.

Además de lo que acabamos de contarte, en internet hay montones de ideas que aprovechan el batch cooking para seguir una dieta sana y equilibrada. Seguro que con una búsqueda sencilla encuentras decenas de experiencias inspiradoras que puedes poner en práctica en tu día a día. ¡Que aproveche!

En Tello nos encanta comer de temporada. Además de ser una forma genial de variar nuestras recetas entre estaciones, también es una manera perfecta de ayudar a nuestro entorno a mantenerse sano y en forma. Cada vez que elegimos alimentos de temporada estamos favoreciendo a los pequeños productores y probablemente, a aquellos estaremos consumiendo productos de cercanía. Vamos, que todo  son ventajas.

Y con el verano, también llegan algunas de las frutas y verduras más esperadas del año. A nosotros nos encantan porque además de estar riquísimas, son perfectas para acompañar a nuestros productos cocidos, tanto los más tradicionales como nuestros jamones cocidos o los de ave como los de nuestra gama Sano, sano, que son tan ligeros que vienen perfectos para cuidar la línea en esta época del año. 

¿Quieres que hagamos un repaso por las frutas y verduras más apetecibles? 

FRUTAS

La sandía es una de las reinas del verano. Comerla de postre, a media mañana, en polo, en batidos o cocinada en una sopa con curry y queso azul siempre es una delicia 🙂

El melón, como la sandía, casi siempre lo comemos en formato postre. Pero puedes usarlo en las ensaladas con queso feta, en formato sopa con leche de coco y lima o con jamón serrano Tello. Mmmm… riquísimo. 

Los melocotones, las nectarinas o los paraguayos también están en su mejor momento en verano. Y para disfrutar de ellos nada como echarle imaginación y hacer un gazpacho o en una de esas sangrías fresquitas que tanto te gustan.

Las ciruelas son ideales para comerlas en una receta con vino y mascarpone, por ejemplo, o para acompañar carnes como nuestros lomos y solomillos.

Y por último, las cerezas. Que siempre están riquísimas si te las comes sin acompañantes. Pero que también puedes utilizarlas en salmorejos o sopas de tomate para darles un toque diferente.

VERDURAS Y HORTALIZAS

Si la sandía es la reina del verano, el tomate es el rey. Y además, tenemos la suerte de que están de temporada junto al pepino y el pimiento, lo que nos lleva irremediablemente a comerlo en el plato veraniego por excelencia: el gazpacho. Pero recuerda que también está riquísimo en ensaladas, en salmorejos o rellenos de carne al horno. ¡Qué variedad!

El pepino puede acompañar al tomate siempre que quieras. Pero también puedes comerlo por separado y mezclarlo con garbanzos en una ensalada o triturarlo con un yogur de cabra y menta para conseguir un plato sorprendente.

El pimiento también está en su mejor momento de sabor. Pero si no te sienta bien crudo, puedes probar a comerlo cocinado en un arroz meloso, en un pisto manchego o al vapor para compartir protagonismo con una patatas aliñadas.

Y para acabar, los calabacines y las berenjenas que también son de lo más veraniegos. Los primeros los puedes usar salteados con pasta o como espaguetis en una receta con ajo y guindilla. Las segundas seguro que te encantan rellenas, en tortilla o fritas con miel. Y si quieres comerlos juntos, una lasaña de carne y verduras siempre es una opción brillante.

El verano es una época genial para cocinar platos ricos. Así que… ¡manos a los fogones!

Si te gusta hacer deporte y te gusta la carne, este artículo te va a venir genial. Porque según Antonio Escribano, endocrinólogo catedrático en Nutrición Deportiva y director de Nutrición de la Real Federación Española de Fútbol, la carne es un alimento esencial en la dieta de los deportistas.

Para Escribano, “la carne es una fuente de minerales y vitaminas muy apropiada en el ámbito de la nutrición y la salud. Su alto valor proteico, de calidad superior a las proteínas de origen vegetal, la convierte en un alimento fundamental para realizar actividad física, además de contribuir al desarrollo muscular”, tal y como se recogió en las VII Jornadas Nacionales de Medicina del Deporte que organizó la Sociedad Española de la Medicina del Deporte (SEMED). 

Además, Antonio Escribano insiste en que “las proteínas de la carne tienen también la característica de poseer un elevado coeficiente de digestibilidad y en ellas se encuentran todos los aminoácidos esenciales que no son generados por el organismo y que, por lo tanto, solo pueden ser aportados por medio de la dieta”. 

“La carne en un factor clave para evitar el envejecimiento prematuro y ayuda a mantener saludables sentidos como la vista y el olfato” gracias al efecto antioxidante, del selenio, el zinc y la vitamina E. Otros elementos como el calcio, el magnesio, el hierro y el fósforo favorecen el desarrollo y el funcionamiento de los huesos y el sistema nervioso. Por eso, el consumo moderado de carne no solo es importante para los deportistas, sino también para cualquier persona de cualquier edad. Y todavía lo es más en las fases más tempranas del crecimiento. 

En cuanto a la frecuencia preferible de consumo en los niños, se dice que debe ser aproximadamente de unas cinco raciones semanales, dos de carne roja y tres de carne blanca, con una dosificación de 80 gramos por ración para edades entre 8 y 11 años, aumentando a 100 gramos por ración cuando son mayores de 12 años.

Nos encanta dar con las opiniones de eminencias tan respetadas en el ámbito de la salud y la nutrición como las de Antonio Escribano. Una vez más se demuestra que la carne es un alimento esencial en la dieta mediterránea y tomarla con moderación mejora nuestra salud. Sobre todo, si practicas deporte.

Fuente. Eurocarne

Aunque muchas personas no lo tienen demasiado claro todavía, la carne de cerdo es una carne blanca muy saludable. Algunos de sus cortes son equiparables a la carne de pollo o a la de pavo. Así que no hay excusas. Ya puedes empezar a introducir otros tipos de carnes en tu dieta habitual. Recuerda que los expertos recomiendan un consumo de carnes magras, como la del cerdo, de 3 a 4 veces por semana.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Dirección General de Agricultura de la Comisión Europea han incluido a la carne de cerdo en el grupo de las carnes blancas por sus características de composición y color. De hecho, la diferenciación entre carnes rojas y las carnes blancas se basa, efectivamente, en el color. 

El contenido en hierro de las carnes rojas es superior al de las carnes blancas. Por otro lado, la diferencia nutricional fundamental entre carne roja y la carne blanca está en la cantidad y la calidad de la grasa que contienen, que es mucho menor en las carnes blancas. 

La composición nutricional de la carne de cerdo no es la misma en todos sus cortes. Los más magros, por ejemplo, presentan un aporte calórico muy bajo, unas 104 kcal por cada 100 gramos de lomo de cerdo. Además, se trata de proteínas de un alto valor biológico y un moderado aporte graso. Lo que las hace perfectas para aquellos que llevan una dieta sana y equilibrada. 

Y eso, sin contar que además contiene un buen montón de minerales como zinc, fósforo o potasio. Y también un puñado de vitaminas del grupo B como la B1, B3, B6 y B12. Vamos, que comer carne de cerdo son todo ventajas. 

Fuente. Interporc.